El piloto

El avión iba a la deriva.
Él no sabía pilotar un avión, pero no quería soltar el volante, temía caer de picada.
Aunque el piloto iba a su lado, él no le daba la oportunidad. De repente, entregado y sin resistencias, cerró sus ojos, abrió sus brazos y se imaginó que volaba.
Al no sentir la caída, abrió los ojos y vió las manos del piloto y un avión estable.

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